Mi encuentro con la docencia ocurrió a la edad de 18 años, en el mismo Plantel donde continúo como docente a la fecha (en mayo pasado cumplí 18 años como docente). En aquellos remotos tiempos inicié como docente del área de música (dentro del programa de actividades extracurriculares que en nuestro subsistema se llaman “paraescolares”. Este ingreso ocurrió debido a que egresaba de un diplomado como técnico cultural por la Universidad Autónoma de Morelos. Simultáneamente, iniciaba mis estudios de la licenciatura en Biología en la Facultad de Ciencias Biológicas de la misma universidad. Así que al recibir la invitación me pareció una experiencia interesante, además de una buena manera de financiar mis estudios de licenciatura. Para abreviar, por el año de 1994, cuando egresaba de la licenciatura, solicité mi incorporación como docente de biología y después de la evaluación correspondiente, fui aceptado y aquí continúo y aún en esa duplicidad de funciones, tanto como docente de música como del área de ciencias naturales en distintas asignaturas.
Me considero docente, que no maestro. Tuve la oportunidad de ir creciendo y madurando prácticamente a la par de mi primera generación de alumnos, así fue naciendo en mí esa convicción del quehacer docente. Creo que el ser docente es una actividad por demás enriquecedora que te permite descubrir nuevas facetas de la humanidad y mantiene tu mente en continuo trabajo. Es una oportunidad de ayudar a los muchachos a descubrir que hay muchas cosas que ellos ya conocen pero no sabían que conocían; y al mismo tiempo, ayudarles a construir sus conocimientos aprendiendo a razonar.
Satisfacciones hay muchas, afortunadamente: desde encontrar a un ex – alumno por la calle y sentir un poco de pena por no recordar su nombre, pero que él si recuerda el tuyo y más aún, recuerda algo de lo compartido en el aula y por añadidura te recuerda con cierto grado de estima, (imagínense, en el principio tuve alumnos de mayor edad que yo), hasta la conversación con otros sobre cómo influimos de manera positiva para ayudarlos a hacer una elección de carrera que los hace muy felices en su presente; solo por mencionar algo.
Contrariedades, también existen, sobre todo, al encontrar a compañeros “chambistas” que no se esfuerzan por elaborar un plan de clase o que aún trabajan con los apuntes que a ellos les dieron sus profesores en otro momento de la vida. De igual forma, a veces resulta un motivo de insatisfacción el no haber empleado la mejor estrategia para un cierto tema y que esto se vea reflejado en un escaso o nulo aprendizaje sobre ese aspecto, teniendo que retomarlo más adelante.
Sin embargo, creo que por eso estamos aquí, para reconstruir nuestro quehacer docente con honestidad, apoyo de los compañeros y con crítica y autocrítica, que solo así seremos mejores personas y docentes.
Un abrazo fraternal a todos
Me considero docente, que no maestro. Tuve la oportunidad de ir creciendo y madurando prácticamente a la par de mi primera generación de alumnos, así fue naciendo en mí esa convicción del quehacer docente. Creo que el ser docente es una actividad por demás enriquecedora que te permite descubrir nuevas facetas de la humanidad y mantiene tu mente en continuo trabajo. Es una oportunidad de ayudar a los muchachos a descubrir que hay muchas cosas que ellos ya conocen pero no sabían que conocían; y al mismo tiempo, ayudarles a construir sus conocimientos aprendiendo a razonar.
Satisfacciones hay muchas, afortunadamente: desde encontrar a un ex – alumno por la calle y sentir un poco de pena por no recordar su nombre, pero que él si recuerda el tuyo y más aún, recuerda algo de lo compartido en el aula y por añadidura te recuerda con cierto grado de estima, (imagínense, en el principio tuve alumnos de mayor edad que yo), hasta la conversación con otros sobre cómo influimos de manera positiva para ayudarlos a hacer una elección de carrera que los hace muy felices en su presente; solo por mencionar algo.
Contrariedades, también existen, sobre todo, al encontrar a compañeros “chambistas” que no se esfuerzan por elaborar un plan de clase o que aún trabajan con los apuntes que a ellos les dieron sus profesores en otro momento de la vida. De igual forma, a veces resulta un motivo de insatisfacción el no haber empleado la mejor estrategia para un cierto tema y que esto se vea reflejado en un escaso o nulo aprendizaje sobre ese aspecto, teniendo que retomarlo más adelante.
Sin embargo, creo que por eso estamos aquí, para reconstruir nuestro quehacer docente con honestidad, apoyo de los compañeros y con crítica y autocrítica, que solo así seremos mejores personas y docentes.
Un abrazo fraternal a todos
